Palabras de antaño: Thomas Falkner

Autor: José Athor

El 6 de octubre de 1702, hace hoy 309 años, nació en Mánchester, Inglaterra, Thomas Falkner. Realizó estudios en su país y más tarde viajó al Río de la Plata para estudiar las propiedades medicinales de las plantas americanas.

Llegó a Buenos Aires, hacia 1730. Falkner traba relación con un sacerdote jesuita e ingresa en la mítica Compañía de Jesús.

Sirvió como misionero, realizó numerosas exploraciones y acopió gran cantidad de información sobre los indígenas, la fauna, la flora y los accidentes naturales del territorio, además fue médico, boticario, etnólogo, en los casi cuarenta años que vivió por estos pagos.

Con el Padre Cardiel, fundan en la provincia de Buenos Aires, la Reducción de Nuestra Señora del Pilar, en la actual Sierra de los Padres, cerca de Mar del Plata.

En Santa Fe, encontró restos fósiles de un gliptodonte, que estudió y describió. Este fue el primer hallazgo paleontológico registrado en Argentina, reconocido más tarde por D´Orbigny y Darwin.

En junio de 1767, fue la expulsión de los jesuitas, Falkner fue apresado y enviado al destierro, junto a otros cuarenta miembros de su orden.

Allí, en 1774, a los 72 años, dio a conocer su obra Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de la América del Sur, en esa obra incluye un mapa, con el que ilustramos la nota y de ella extraemos el párrafo siguiente.

Falleció el 30 de enero de 1784, en Inglaterra.

“… El algarrobo de esta tierra es un árbol grande que casi iguala a un roble de regular tamaño; su madera es fuerte, durable y de hebra gruesa. Las hojas son pequeñas, muy recortadas, y muchas reunidas sobre un pedúnculo común, próximas y opuestas unas a otras, así que diez o veinte de ellas parece que componen una sola hoja, como en el abeto. Las flores son pequeñas, de un color blanquizco y reunidas en pequeños racimos, como en el grosellero, pero más pequeñas y más tupidas. De éstas nacen unas vainas grandes y largas, como las de guisantes, pero no tan anchas. Las hay de dos clases, negra y blanca, siendo aquella mas angosta pero algo más dulce. Antes de la madurez completa es verde, y muy astringente, que deja áspera la lengua de una manera muy rara; pero ya madura se pone sumamente dulce y adquiere un olor fuerte, desagradable, parecido al de las chinches. Este árbol se cría con gran abundancia, y viene a ser una especie de acacia duce, parecida a la acacia arábiga. La gente de país cosecha este fruto en gran cantidad, como que forma a parte principal de su alimentación. La reducen a forma de harina de maíz, y así mezclada con agua fría la llaman añapa. La harina sola, que es bastante melosa y pegajosa, la comprimen en panes o ladrillos, y así la guardan para su alimento, a que dan el nombre de patai. De las vainas molidas hacen una bebida muy fuerte, o chicha dejándola fermentar por 12 o 24 horas en cantidad suficiente de agua fría; en este tiempo se pone fuerte y mareadora…”



06 de Octubre de 2011

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