Palabras de antaño: Luis Mario Lozzia

Autor: José Athor

Luis Mario Lozzia, nació en Rosario, el 25 de enero de 1922, hoy tendría 90 años. Nacido en un hogar muy politizado. Estudió en la Escuela Normal de Maestro Nº 3 de la ciudad natal, y se graduó de Escribano Público en la UNL.

A fines de la década del ´30, Lozzia fue uno de los reorganizadores de la Juventud Socialista de Rosario.

En 1943, aparece el periódico socialista “En Marcha”, del que Lozzia es uno de sus directores.

En 1947 ingresó a La Nación. Ahí comenzó su gran carrera periodística, ingresó como corrector de pruebas, luego secretario de redacción, pasó a segundo jefe de editoriales y se retira como jefe de editoriales, cargo que ocupó durante quince años.

Además integró la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores, fue también miembro de número de la Academia Nacional de Periodismo, y Director de Prensa de la Dirección de Relaciones Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Integró la Sociedad Argentina Protectora de los Animales, y la Sociedad Ornitológica del Plata, hoy Aves Argentinas, el mismo de autodenominaba, “mirón de pájaros”.

Lozzia publicó varios libros, tres novelas, libros de cuentos, una biografía de Augusto Mario Delfino, pero los que más nos acercan a él son los referidos a la naturaleza en general y las aves en particular: “Favor de alas”; Elogio de las aves condenadas” y “Aguas aires y lugares”.

Estos libros revelan un excelente observador de aves que con su fina pluma relata sus vivencias y el andar parsimonioso de un viajero que goza de esos descubrimientos, realizados por el mero placer de acercarse a la naturaleza.

El 31 de julio de 2003, Lozzia decide terminar con un revólver el largo padecimiento de una enfermedad, a los 81 años.

Traemos para su recuerdo un párrafo del capítulo “Amor a las lagunas” de su libro “Aires, aguas y lugares”:

“…He proseguido solo, a pie y a pedal, alternativamente, hasta el punto en el cual las tardías flores azuladas de unos duraznillos blancos, casi invisibles entre un grupo de arbustos que me llegan hasta la cintura, marcan el virtual hito de comienzo de mi andanza por el festón herboso de las lagunas.

He hecho un alto aquí y otro más adelante; y otro en cualquier parte que me agradara.
Las sociedades de nuestro tiempo han eliminado el derecho individual de no tener prisa, pero los inmunes a la ambición, los vagos y los contemplativos formamos la vanguardia del gran frente de resistencia mundial a las imposiciones esclavizantes de los que creen que el tiempo es oro.

La idea de que el tiempo es oro está contaminada de ansias de poder, de alimento bélico, de angustia mercantil, de autoritarismo estatal, de irracionalidad de consumidores a ultranza.

Y, en verdad sólo cuando se transita sin prisa por las orillas de las lagunas herederas de los ámbitos en los cuales comenzó la vida humana, uno comprende objetivamente la afirmación filosófica de que el tiempo es la imagen móvil de la eternidad.”



25 de Enero de 2012

Comentarios



  1. #1   diego dijo: 25.01.2012 - 13:09hs Muy bueno recordar a este autor. Tengo varios libros de el, son excelentes. Un naturalista de corazon con el arte de la escritura. Saludos.



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