Williamson, un naturalista en La Pampa


Lo llamaban "El Inglés de la Pala"

Juan Williamson nació el 1 de julio de 1887 en Peplow, Shropshire, Inglaterra. Se recibió de Agrónomo y al poco tiempo, en 1913, fue invitado por el Ministerio de Agricultura a la Argentina para realizar estudios e investigaciones en la mejoras de calidad de trigo. En una primera instancia trabajó en la estación experimental de la localidad de Pergamino, en la provincia de Buenos Aires para luego iniciar la subestación genética en Guatraché, dentro de la provincia de La Pampa. Después de desempeñar sus conocimientos entre 1917 y 1918 en una explotación privada de la bonaerense localidad de Villa Maza, en 1919 se radica definitivamente en la norteña ciudad de General Pico, en donde crea el 25 de abril del mismo año un importante vivero y el primero que alcanzaría fama internacional por estudiar la adaptación y reproducción de plantas para la región semiárida. Según el mismo manifestaba, quería mucho a su pueblo natal, pero más amaba a Gral. Pico lugar en donde realizó su más trascendente labor profesional.
El Vivero Pampeano o Vivero de Williamson como es mayormente conocido tiene una superficie de 4 ha y es considerada una de las experiencias científicas más valiosas realizadas en el país, lo que le valió que por Ley 1355 fuera declarado Área Protegida por el Gobierno de La Pampa, el cual años después fue lamentablemente desafectado.
El "Inglés de la Pala", como era vulgarmente conocido, realizó importantes estudios sobre agricultura, producción e investigación, interviniendo en la creación de las primeras variedades oficiales de trigo y centeno argentino, y sus observaciones de más de 50 años de trabajo incansable se plasmaron en prolíficos escritos sobre cereales, especies vegetales forrajeras, arboricultura y jardinería. Muchas de sus anotaciones se encontraban hasta no hace mucho tiempo en las construcciones dentro del Vivero, muchas de las cuales fueron lamentablemente robadas o estropeadas por la humedad que afectó el lugar en épocas de inundaciones. Incansable observador, realizó importantes aportes sobre Lepidópteros, distintos tipos de insectos y aves, incluso escribiendo notas en la revista científica El Hornero, citando especies que hasta el momento no se han vuelto a observar en la provincia de La Pampa.
Poseedor de una mente creativa y paciente, lo cual, unido a su invalorable amor por la naturaleza le permitieron descubrir y admirarse por los innumerables misterios del mundo vegetal y animal. Los distinguidos genetistas Guillermo Backouse y Erwin Baur comentaban que Williamson, como dotado de un "sexto sentido" ante el misterioso lenguaje de las plantas, se convertía en un colaborador invalorable e irremplazable.
Don Juan sentía un entrañable amor por los arboles que él había plantado con sus propias manos y cuidado junto con su familia con invariable dedicación durante muchos años y esto le daba una sensibilidad indescriptible al momento de hablar sobre su vivero y reflexionar sobre la naturaleza que lo rodeaba.
En una nota de un diario de la localidad de Gral. Pico, un cronista, en noviembre de 1955 le consultaba sobre algunos datos sobre el Vivero, espectacular monumento forestal de incalculable valor por aquellos años y prácticamente único en el interior del país; él contestaba de esta manera:
"El Vivero Pampeano fue fundado en el mes de abril de 1919 sin más capital que lo necesario para la adquisición del terreno y el afán de producir."
"En aquel tiempo se conocían muy pocos viveros en el interior del país y en La Pampa ninguno, las plantas se obtenían de las exposiciones y remates que se realizaban en los pueblos de campaña, una o dos veces por año." Con estas palabras, demostraba su convicción para llevar a cabo sus sueños y lo difícil que resultaba la adquisición de ejemplares para su reproducción.
Emilio A. Fernández, escritor de Guatraché, dijo de éste que "toda su vida se pasó investigando y regalando experiencia" y que "se hizo acreedor al reconocimiento y a la gratitud de todos los argentinos, por su consagración ininterrumpida durante más de medio siglo a la experimentación agrícola".
En otro reportaje, efectuado en 1966, don Juan ya con 79 años, expresaba con su característica y clara sencillez lo siguiente:
"En Pico tengo a mi esposa, mis seis hijos y mis amigos. A mi lado han crecido los árboles que planté hace 47 años. He visto anidar en ellos a los pájaros y hacer sus colmenas a las abejas, y cuando el viento abate alguno o las plagas atacan sus raíces y lo secan, siento un dolor muy grande dentro de mí."
El entrevistador, le confió durante la entrevista que tenía temores por lo difícil que sería la vida allá por comienzos del siglo XXI, en un mundo superpoblado, lleno de estridencias ambientales, extinciones y contaminación, tal cual lo anticipaban algunos ecologistas de la época, a lo cual don Williamson contesto serenamente:
"Yo no voy a estar para verlo, pero no se preocupe por la falta de espacio. Si no se va de La Pampa podrá vivir muy cómodo en el oeste, en medio de los árboles que podría plantar ahora mismo. Allá sobra tierra".
"No le preocupen tampoco los ruidos horribles de la vida moderna. Si ama la naturaleza como yo la amo, se deleitará con su música eterna. Ponga atención cuando se vaya al oeste (lo decía como algo ya resuelto) y escuchará lo que yo he oído con placer mi vida entera: el piar de los pájaros, el viento en el follaje, el rugido del trueno."
"En las noches de invierno también he sentido crujir las ramas de los eucaliptos al congelarse la savia."
"La contemplación y el amor de la naturaleza me han dado la paz, y aunque no deseo morir espero la muerte con la misma alegría en que vivo. Al final ¿no es la muerte una consecuencia de la vida?".
Don Juan Williamson falleció en General Pico el 25 de septiembre de 1976, a los 89 años de edad, uno de los más grandes naturalistas que vivió en la Provincia de La Pampa, que se destacó en la botánica, pero que no dejó nunca de admirar a la naturaleza toda.

Federico Bruno - 2009

Bibliografía consultada:
Asquini, N. y Sapegno, M. 2002. Biografías Pampeanas. 164 historias. Edición del Autor. Buenos Aires. Argentina.
Revista El Surco - John Deere. 1976. El Agrónomo de General Pico. Establecimientos gráficos. Buenos Aires, Argentina.
Diario La Reforma - números varios.



26 de Agosto de 2009

Comentarios



  1. #1   magda dijo: 31.12.2011 - 02:12hs Como amante de la naturaleza, no pude mas que emocionarme al leer las respuestas de Don Juan tan llenas de poesía, de verdad y calidez acerca de la naturaleza, indudablemente estaba en su esencia el amor por ella, eso era èl, lo que transmite a través de la palabra es mágico, y se torna incomprensible el desamor del ser humano hacia las plantas y animales al extremo de ser capaces de provocar incendios!!!.- Poder abstraerse de los ruidos propios de la ciudad para solo escuchar pájaros, crujir de ramas, sabias congeladas, es maravilloso, personas como Don Juan deberían ser eternas.- Dios quiera que tan inmenso amor por la creación tan bella de Dios, haya quedado impresa en el alma y en el corazón de sus descendientes, para continuar con esta obra tan magnífica....

  2. #2   jorge manuel casati, jmcasati@yahoo.com.ar dijo: 06.12.2014 - 10:24hs Envidiable la labor del colega en tantos años, no olvidemos la creac iòn, conjuntamente con el Agr. Cèsar Ballari-Egresado de la Escuela de Agricultura de CASILDA-s.f., DEL FAMOSO CULTIVAR DE centeno PICO M.A.G. que ademàs diò luar a la creaciòn de otros cultivares de este cereal forrajer.

  3. #3   Méd. Vet. Juan Jorge Del Grecco (juanjorgedg@hotma dijo: 29.11.2015 - 13:16hs Estimado colega, generosidad, estudio, lucha en su época,hicieron grande a nuestra escuela, este es otro ejemplo de los visionarios de la época, trabajadores duros, muy bien educados para enarbolar fuertemente el principio de hacer y de ser y saber en torno a labor cumplida, es un orgullo para quiienes leemos la historia de nuestra escuela y de nuestros egresados, fuertemente un abrazo.
    Méd. Vet, Juan Jorge Del Grecco, promoción 1972.



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