Palabras de antaño: Joaquín Víctor González

Autor: José Athor

El 11 de diciembre fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como «Día Internacional de las Montañas», esto fue a partir de 2003, y durante la celebración del Año Internacional de las Montañas, acaecida en el 2002.

Para sumarnos a este día en apoyo a la conservación de las mismas, traemos como recuerdo las palabras del Dr. Joaquin Víctor González, nacido en Nonogasta (Chilecito, La Rioja) el 6 de marzo de 1863.

Fue periodista, historiador, filósofo, literato y político de relevancia. Gobernó su provincia y fue varias veces ministro, fue el fundador de la Universidad de La Plata y del Instituto Superior del Profesorado de Buenos Aires.

Su obra literaria es fundamentalmente histórica y política, entre las que además, se encuentran “La Tradición nacional”, donde vincula el paisaje, el folklore, la sociología y la historia del país, “Fábulas nativas” y “Mis montañas”, que es un alegato poético a las alturas donde se desarrolló su niñez.

Joaquín V. Gonzalez, falleció en Buenos Aires el 21 de diciembre de 1923, a los sesenta años de edad.

Del Capítulo: “Cuadros de la montaña”, de su libro “Mis montañas”, extraemos el siguiente párrafo:

¡Y qué soledad tan llena de ruidos extraños! ¡Qué armonía tan grandiosa la de aquel conjunto de sonidos aunados en la altura en la profunda noche! El torrente que salta entre las piedras, los gajos que se chocan entre sí, las hojas que silban, los millares de insectos que en el aire y en las grietas las hablan su lenguaje peculiar, el viento que cruza estrechándose entre las gargantas y las peñas, las pisadas que resuenan a lo lejos, el estrépito de los derrumbaderos, los relinchos que el eco repite de cumbre en cumbre, los gritos del arriero que guía la piara entre las sombras densas, como protegido por genios invisibles, cantando una vidalita lastimera que interrumpe a cada instante el seco golpe de su guardamonte de cuero, y ese indescriptible, indescifrable, solemne gemido del viento en las regiones superiores, semejante a la nota de un órgano que hubiera quedado resonando bajo la bóveda de un templo abandonado: todo eso se escucha en medio de esas montañas, es su lenguaje, es la manifestación de su alma henchida de poesía y de grandeza.



11 de Diciembre de 2011

Comentarios



  1. #1   ivar dijo: 12.12.2011 - 09:00hs que bueno volver a la naturaleza y nuuestras vivencias, hay que leer mas literatura argentina.



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