Palabras de antaño: Germán Burmeister

Autor: José Athor

El 15 de enero de 1807 nació, Karl Hermann Conrad Burmeister, en Stralsund, pueblo alemán, que por entonces estaba bajo el dominio de Suecia.

Interesado por la medicina y la entomología. Se doctoró como médico y se desempeñó como cirujano, además de hacerlo como profesor de historia natural y zoología.

Fue contemporáneo y amigo de Alejandro von Humboldt quien lo apadrinó científicamente y le
consiguió un subsidio real para visitar Brasil, país que lo deslumbró por su naturaleza.

Mas tarde viajaría al Plata con una recomendación del Rey de Prusia, para estudiar las maravillas de esas tierras lejanas.

En ese viaje, Burmeister describió todo lo que encontró a su paso, paisaje, personas, costumbres, flora y fauna, incluyendo la paleontología y geología. Viajó de Buenos Aires a Entre Ríos, Córdoba, San Luis y Mendoza, y luego continuó viaje a Tucumán, Catamarca y el Norte de La Rioja; atravesó los Andes para alcanzar Copiapó en Chile; pasó a Lima y El Callao, para llegar finalmente al istmo de Panamá y emprender el regreso a Europa.

El viaje duró de 1857 hasta 1860 con los resultados de esa travesía publicó “Viaje a los Estados del Plata”.

Más tarde vuelve a la Argentina, siendo Sarmiento Ministro de Educación, y se hace cargo del Museo Público, hoy Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.

En 1862 comenzaría sus funciones en dicha institución y siguió en la misma hasta 1892, año en que un desafortunado accidente en el propio Museo afectara su salud, apurando su retiro, falleciendo unos meses después, ese mismo año.

Su obra fue inmensa y fundamental tanto para el desarrollo del Museo como para las ciencias naturales en nuestro país.

Fundó la Sociedad Paleontológica de Buenos Aires. Apreciado y considerado en los círculos
científicos y políticos, fue miembro honorario de varias instituciones científicas y más de cincuenta especies de animales y plantas han sido bautizadas con el nombre de Burmeister.

Escogimos un párrafo de su “Viaje a los estados del Plata” donde describiendo el paisaje en camino de Córdoba hacia La Rioja, hace un paralelismo con su Alemania natal.

“El bosque en la quebrada, aguas arriba, era muy fresco; una verdadera techumbre de follaje, aun cuando no muy espeso, rodea al viajero y magníficos árboles, con gruesos troncos, lo acompañan en la senda que conduce hacia arriba junto a las orillas del murmurante arroyito, senda que varias veces va por dentro de éste, en los puntos donde se estrecha la quebrada.

Allí un verde tapiz de musgo cubre el suelo embebido de agua, que recuerda a aquellas penumbras húmedas que suelen reinar en los bosques de las quebradas similares en nuestras montañas alemanas y que ya tan lejanos estaban los días en que había penetrado en ellas;involuntariamente volvieron a mi memoria las excursiones pedestres de mi juventud en los espléndidos bosques de hayas de Stubenkammer , escenario evocado en mí por el paisaje que me rodea.

Pero en verdad, tales árboles eran muy distintos y lejos de ser tan corpulentos como las hayas centenarias de Stubnitz, que yo había comparado con aquellos.

El árbol principal de los montes de esta comarca es el molle, planta tan original como elegante...”



15 de Enero de 2011

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