Mendoza: Polémica por la laguna del Viborón


Este sitio fue listado en la Guía de las Reservas Naturales (Chebez, 2005) como un área de importancia y fue motivo de relevamientos ornitológicos por técnicos del IADIZA, gestiones de la Dirección Provincial de Recursos Naturales y últimamente hasta de una ordenanza municipal que le otorgaba protección.

Ya en el 2007, en ocasión del Curso de Planificación de Áreas Protegidas dictado por Juan Carlos Chebez y organizado por la Escuela de Guardaparques de Mendoza, la Dirección de Recursos Naturales y con el auspicio del IADIZA, se la eligió como el lugar ideal para ensayar a modo de trabajo práctico un borrador de Plan de Manejo, ejercicio que resultó muy gratificante por el compromiso de todas las partes y los valores naturales que el área aún guarda.

La laguna del Viborón o El Viborón está ubicada unos 20 km al este de Mendoza y es un humedal de forma alargada, de allí su nombre, de agua dulce y permanente que si bien presenta una fluctuación del nivel del agua tiene por lo general 1,5 m de profundidad y una abundante vegetación acuática de juncos y totoras que permiten la presencia y nidificación de muchas especies como el tachurí sietecolores (Tachuris rubrigastra).

Allí se han censado hasta 36 especies de aves acuáticas, lista que se incrementa si se incluyen las que pueblan los ambientes terrestres periféricos y es uno de los pocos sitios de Mendoza donde se detectó al gaviotín negro o fumarel (Chlidonias niger). Es parte del sistema de las lagunas del Rosario y de la cuenca del arroyo Leyes que merecerían una protección cuidadosa en una provincia caracterizada por la aridez y que ha hecho del manejo del agua con una intrincada red de acequias y canales, un verdadero arte. Además dichas lagunas son entendidas como una antigua extensión de los alguna vez florecientes y mucho más extensos Bañados de Guanacache en los confines de Mendoza, San Luis y San Juan y que por su importancia fueron reconocidos como Sitio Ramsar, es decir Humedal de Importancia Internacional y AICA (Área de Importancia para la Conservación de las Aves) por Aves Argentinas y BirdLife International.

Alguna vez incluso se estimó que el Viborón podía  ser un núcleo de un área protegida mayor que debería incluir cerca de 3.000 ha entre los departamentos de Guaymallén, Maipú y Lavalle.

Lamentablemente y a pesar de la resolución 1.168/07 de la Dirección de Recursos Naturales de la provincia que declaró el sitio de interés para la conservación, y de una ordenanza municipal de Maipú que la declaraba Reserva Natural Municipal, y de aceptarse siempre que además de la observación de aves el sitio bien manejado podía convivir con un plan de manejo acordado y una adecuada zonificación con actividades como la pesca deportiva, la natación, el turismo, cabalgatas, ciclismo, etc., se ha suscitado una enojosa situación que involucra a técnicos de larga trayectoria en el tema como la ornitóloga Elba Pescetti del IADIZA quien se ha erigido en una permanente defensora del sitio desde sus primeras visitas al mismo en la década de 1980, acompañando a importantes naturalistas como el profesor Julio Contreras y el Dr. Virgilio Roig.

En una reciente visita al área, ella y sus alumnos y asistentes pudieron comprobar sorprendidos que se estaba cortando la vegetación acuática emergente del sector norte y construyendo parrillas o churrasqueras que no se condecían con la infraestructura recomendada para un área de ese nivel e importancia, al igual que el mal estado de los sanitarios carentes de agua y a pesar todo esto del cobro de una entrada.

La situación fue puesta en conocimiento de las autoridades municipales de la localidad de Maipú que básicamente no reconocieron tal impacto negativo considerando que respondían a la demanda pública de convertir el sitio en un área recreativa, más allá de sus valores naturales incuestionables.

Es por ello que se impone a nuestro juicio la intervención del organismo provincial, rector en lo que a manejo de la naturaleza se refiere, pues queda demostrado aquí cómo municipalizar la cuestión de la conservación cuando no se ha hecho docencia conservacionista entre los funcionarios de ese nivel, que seguramente desconocen por completo el borrador de Plan de Manejo pero que curiosamente le dan una categoría al área, cobran ingresos, hacen construcciones y se consideran los únicos referentes con respecto a la misma, termina en un malentendido de proporciones donde los agravios a la figura de la técnica Elba Pescetti están cobrando repercusión nacional.

El naturalista Juan Carlos Chebez, consultado sobre el tema, vuelve a destacar la importancia del sector y cree que con una rápida intervención de la Dirección de Recursos Naturales y la validación del borrador del Plan de Manejo, que oportunamente se elaboró con su intervención, se podría evitar esta confusa situación que amenaza a un sitio por demás frágil evitando el corte de la vegetación palustre, o el rellenamiento de algunos sectores bajos con escombros.

Tranquilamente el Club Cristóbal Colón y el Municipio de Maipú, podrían estar integrados en dicho plan con tareas consensuadas que entonces no merecerían cuestionamiento alguno sino por el contrario el beneplácito de todos.

Como corolario de lo que acontece argumentos como los de un miembro del club que afirma: "Éste es un club privado, con fines determinados, que reúne a pobladores del lugar, casi todos contratistas de chacras o dueños de pequeñas explotaciones agrícolas, que nos reunimos periódicamente para compartir jornadas con nuestros hijos. Preferimos que estén aquí y no que se dispersen por otros lugares, donde no tenemos control sobre ellos".

Con posiciones como éstas, parece que nos enfrentamos a una verdadera Torre de Babel donde cada uno quiere hacer primar sus propios intereses en desmedro del bien común y de una vez por todas debemos entender que la conservación de la naturaleza es un objetivo primario de la Nación y de Mendoza y que los valores naturales del Viborón deben ser sin duda los objetivos principales de la preservación del área y que nada tienen que ver con un sentido de pertenencia localista que equivocadamente crea que la laguna es de exclusiva pertenencia, que está para la recreación de todo tipo, cosa que por su fragilidad y tamaño no soportaría y menos aún para resolver los problemas de quienes no pueden hacerse cargo de la educación de sus hijos.



17 de Abril de 2010

Comentarios



  1. #1   Diego Chemello dijo: 26.10.2011 - 11:36hs Seria muy inteligente de parte de los Mendocinos ponerse a trabajar en conservar estos espacios de uso publico que sin duda aportan al ambiente un valor unico, en ves de pelear o solo realizar actuaciones por el momento que solo nos llevan a la nada.



Copyright © Los que se van 2009-2014. Prohibida la reproducción total o parcial sin la autorización del autor.
E-mail: info@losquesevan.com