Ecorregiones de la Argentina VI: El Espinal. El Distrito del Caldén

Autor: Juan Carlos Chebez y Bárbara Gasparri

Finalizando nuestra recorrida de lo que dio en llamarse el Espinal pero que como vimos tras algún parecido externo o en su aspecto esconde unidades bien diferenciadas y que a los fines de la conservación ameritan un tratamiento por separado pues aunque se salvara con una buena reserva un sector de la entrerriana Selva de Montiel, no por ello se podría decir que la ecorregión toda está a salvo ya que las diferencias entre los distritos ameritan este tratamiento separado que les hemos dado.

Por otra parte triste es reconocer hoy que toda la ecorregión entera peligra y que ninguna de los distritos y subdistritos está convenientemente protegido.

El que tratamos hoy se extendía desde el sudoeste de Córdoba y con bosquecillos aislados que llegaban al borde sur de las sierras de San Luis y que se iban volviendo más densos en esa provincia hacia el sudeste, especialmente al sur de Villa Mercedes, para ingresar de lleno en La Pampa y atravesarla a modo de una diagonal para finalmente extenderse al sudoeste bonaerense en un pequeño sector y donde hoy solo quedan escasos relictos y con algunos ejemplares aislados al sur del río Colorado sobre una matriz mas bien propia del Monte, que es otra ecorregión con predominio de una estepa arbustiva más baja.

Algo parecido es lo que se da en la misma provincia de La Pampa desde el conocido Parque Nacional Lihué Calel hacia el sur donde los bosques de caldén son más bien naturalmente escasos y fragmentados. La zona de mayor densidad era el ángulo sudeste de la provincia de San Luis y la zona aledaña de la provincia de La Pampa y lamentablemente de esta muestra casi nada se ha podido salvar hasta la fecha, siendo el Parque Provincial Luro con sus 7.607 ha la mejor muestra casi continua que queda protegida de esta formación.

El caldenar o caldenal es llamado así por estar constituido de una especie de algarrobo exclusivo de la flora argentina y acotado a las provincias que antes mencionamos. Allí el caldén forma bosques espinosos más o menos densos con algunas abras con sabanas de gramíneas y afloramientos de dunas con vegetación sammófila (es decir, amiga de la arena) y parches de suelos salados con matorrales o estepas halófilas.

Entre los estudios más clásicos de esta formación se destacan los que realizaron Cano y Movia en 1967 y Anderson y otros colaboradores en 1970. Más recientemente, con el financiamiento de la Dirección de Bosques de la Nación se realizó un excelente informe de su estado de conservación llevado a cabo por Grosfeld y colaboradores.

Es un árbol de copa aparasolada, buena madera que fue muy usada hace unos años para la confección de parquets y llega a alcanzar a veces un buen grosor. Su silueta es tan característica que la provincia de La Pampa tiene a este árbol en su escudo provincial y con justicia podría decirse que el verdadero árbol de la pampa o la llanura pampeana es el caldén y no el ombú o el tala como muchos han propuesto.

Su fruto es una chaucha enrulada muy característica y que usaban los pueblos originarios y también el ganado. Los caldenares más densos se daban en la provincia de La Pampa en los valles o bolsones intermedanosos y eso los convertía, junto a alguna aguada, primero en los terrenos que una parcialidad araucana que avanzó sobre la llanura pampeana tempranamente, los usara como su gran refugio y zona de acampe y nos referimos a los ranqueles o ranquelches y más tarde, fueron los lugares más acogedores en esta “pampa seca” para que se establezcan los primeros colonos blancos. Eso explica parte del impacto sufrido.

El bosque de caldén contenía además de este árbol que reemplazaba aquí al ñandubay y los algarrobos del distrito montielero o a los algarrobos del Distrito del Algarrobo, la compañía de dos especies de algarrobos, en este caso el negro y el algarrobo cuyano, el chañar que fuera del bosque podía crecer como bosquecillos bajos y adentrarse en el Monte, el sombra de toro, el molle morado o incienso y el pata. En el estrato arbustivo aparecen el piquillín, el atamisqui, el pico de loro o fruta del quirquincho, el abreboca o piquillín del loro, el yaoyín, el alpataco, la pichana, el manca caballo, el solupe y la jarilla hembra. Esta última se propaga como invasora cuando se destruye el bosque y es como un elemento del Monte que avanza sobre el Espinal ante la intervención humana.

El estrato herbáceo es rico en especies de gramíneas o poáceas de los géneros Trichloris, Elionurus, Schizachyrium, Setaria, Stipa y Poa y dos compuestas del género Baccharis, una de las cuales se conoce como yerba de la oveja. No es raro ver en el suelo unas curiosas flores pardas leñosas de una fanerógama parásita de las raíces y que se conoce como flor de tierra o guachar.

Otras comunidades interesantes que se han descripto para este distrito son la estepa de flechillas con predominio de varias gramíneas de los géneros Stipa, Piptochaetium, Poa, Digitaria, entre otros y sobre la que avanzan algunos arbustos como la brusquilla, el alpataco, el piquillín, la mata chirriadora y el manca caballo pero en bajo número, salvo en los terrenos muy sobrepastoreados o donde el pastizal se degradó.

En las dunas aparece la estepa sammófila con neto predominio de dos gramíneas rizomatosas como el junquillo o el tupe o ajo macho siendo frecuentes el olivillo que es una compuesta, al igual que el romerillo. En los parches de suelo salino predomina el arbusto conocido como matorro o palo azul y otros como la xampa, los “pelo de chancho”, las salicornias o jumes y el calaguala o guaicuru. Esta comunidad es compartida con el Monte y el Chaco árido, repitiéndose prácticamente las mismas especies. En suelos hipersalinos, se suman a la salicornia, otra jume (Heterosthachys ritteriana) y H. olivascens, así como Allenrolfea patagonica que sumados a la xampa o cachiyuyo y a algunos pastos y cactus halófilos, dan forma a una comunidad algo diferente llamada “estepa de jume”. En algunos puntos llega a crecer formando matas de un metro y medio de altura el jume arbustivo o vidriera.

En la fauna como ya dijimos en general del Espinal no hay una gran cantidad de especies que puedan considerarse exclusivas o endémicas del mismo ya que la mayoría son compartidas con las ecorregiones vecinas notándose una neta influencia chaqueña de la que como se dijo el Espinal en general sería una versión más empobrecida.

No obstante, hay especies que son bastante características del mismo. Uno de los casos más conocidos es el Cardenal Amarillo, un ave en serio peligro de extinción que era particularmente abundante en esta ecorregión habiendo desaparecido de varios sectores por el trampeo excesivo. Igualmente así como en el Montiel evita los bosques muy maduros y tupidos, aquí se aplicaría algo similar y sería más observable en la periferia de los bosques o incluso en los avances de los chañarales sobre el Monte.

En cuanto al bosque propiamente dicho de caldén permite el avance hacia el sur de numerosas aves que lo usan de corredor biológico, existiendo varias que solo aparecen en la provincia de Buenos Aires en la pequeña cuña de caldenes que allí aparece. Así sucede con el Halconcito Gris aunque es un ave también del Chaco seco, árido y que se ha registrado hasta en el nordeste bonaerense.

La Paloma Manchada es particularmente abundante pero en los últimos años se adaptó a las arboledas exóticas y gracias a los cultivos amplió su dispersión a toda la llanura pampeana. El Calancate Común es un loro que en esta latitud es bastante característico del caldenal, igual que el Cuclillo Chico, el Crespín y la Lechuza Bataraz Chaqueña que tiene en el mismo su límite austral de dispersión.

Entre los pájaros o passeriformes el Chinchero Grande, el Chinchero Chico, el Crestudo, el Curutié Blanco, el Canastero Chaqueño, el Pijuí Frente Gris son algunos ejemplos de especies que repiten este patrón y que tienen mayor o menor tolerancia a la actividad antrópica.

No obstante se impone conocer para el resto de los grupos animales la posible presencia sino de especies, al menos de subespecies, que lo usen de hábitats. La reciente revalidación de una comadrejita Thylamys fenestrae (Ver artículo Tres Nuevos Mamíferos para la Argentina), así como la discusión de la presencia de un morfo, subespecie o incluso especie plena de Caburé, es decir una pequeña lechuza del género Glaucidium son una buena muestra de muchos temas que quedan sin resolver mientras el paisaje desaparece.

De las provincias involucradas en la conservación del caldén, merece destacarse el esfuerzo que realizó hace unos años la provincia de Córdoba para establecer el Corredor Biogeográfico del Caldén en lo que se dio llamar La Caldenia, en el extremo sudoeste de la provincia sobre una superficie de 600.000 ha en el departamento Gral. Roca y que incluso fue establecido por un decreto provincial del 2003.

En ese momento se decía que dispersos y fragmentados existían unas 50.000 ha de caldén todavía en la provincia y unas pocas propiedades eran las poseedoras del grueso por lo que mediante un convenio de reserva privada o incluso, compra, la provincia podría retener la única muestra en pie de este tipo de bosque. Desconocemos la suerte actual de esas gestiones.

San Luis directamente no tiene reservas en el área crítica para la conservación de este bosque que es el extremo sudeste y cabe aclarar que con La Pampa serían las dos provincias de las que se esperaría un mayor interés en este agreste y peculiar ambiente.

En La Pampa, más allá de los bosquecillos marginales del Parque Nacional Lihué Calel, y si reciente ampliación, que no incluye muestras importantes de esta especie, la mejor medida tomada fue el Parque Provincial Luro que en 1965 fue adquirido por la provincia a sus propietarios para la creación del Parque Provincial Los Caldenes. Lamentablemente en años sucesivos, los aspectos culturales e históricos, como el castillo y la historia de Pedro Luro, así como el avistaje de fauna introducida como los ciervos colorados y jabalíes europeos, focalizaron la atención principal sobre esos temas postergando el objetivo original por el que también habían bregado los naturalistas pampeanos pioneros como Reynaldo Orrego Aravena.

Para más datos sobre este tema ver el tomo 5 de la Guía de Reservas Naturales de la Argentina. Editorial Albatros.

Hoy, a pesar de este cambio de enfoque es el núcleo protegido más extenso para la especie con el que cuenta no solo La Pampa sino todo el país y no es necesario aclarar que resulta insuficiente.

Las otras reservas provinciales protegen mayormente ambientes de Monte y solo hay algo de Espinal en la Laguna de Guatraché y en las inmediaciones de Pichi Mahuida que están intentando sumarse a la reserva a orillas del río Colorado (F. Tittarelli, com. pers.)

En Buenos Aires, aún nada se ha hecho pero la conversión a tierras agrícolas del área pequeña que ocupaba la especie al sudoeste del Sistema de Ventana y al oeste de Bahía Blanca debe llamar a una planificación territorial urgente que delimite nuevos núcleos y que usando la Reserva Provincial Chasicó, incluya mejores muestras de este bosque. Particularmente se recomienda como un sector de interés a proteger el Salitral de la Vidriera y sus bosques cercanos.



13 de Diciembre de 2010

Comentarios



  1. #1   Alejandro dijo: 13.12.2010 - 21:13hs Muy buen artículo! lo voy a utilizar el año que viene en mis clases, felicitaciones!

  2. #2   Huiliche dijo: 21.12.2010 - 17:10hs Es mi primer comentario, muy linda la nota. Huiliche era el punto donde se reunian los mapuches en el caldenal.

  3. #3   Guillermo Rugnone dijo: 07.04.2011 - 20:45hs me recibi 9n 1994 9n la E.A.de Naturalista estoy trabajando como guarda ambiente en Villa gral. Belgrano dpto. de Calamuchita me dedico a estudiar la flora del espinal de mi zona. Si alguna vez andan por estos pagos comuniar alm correo lapastora1@hotmail.com o preguntar en la muni. muy bueno como siempre fraternales saludos guille.-



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